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Pintar cómics

Técnicas para pintar cómics

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Las técnicas para pintar cómics han evolucionado gracias a la tecnología y los programas como el Photoshop, el Painter o el Manga Studio Pro. Sin embargo es necesario conocer los métodos tradicionales para usar mejor los programas y darles el efecto de “hecho a mano”.

Estas son las técnicas tradicionales más usadas para pintar cómics:

Tintas chinas y acuarelas

Los instrumentos que hemos considerado (plumilla, pinceles, rapidograph y rotuladores negros, y el material de tramas móviles negras) producen el denominado dibujo «pluma», de fácil reproductibilidad con los medios tradicionales y de bajo coste de reproducción: se trata de los instrumentos más usados en la historia del cómic. Tradicionalmente, el color que se quería añadir a los dibujos creados con estas técnicas no era aplicado directamente por el dibujante, sino en la fase de impresión tipográfica en base a las indicaciones del dibujante de cómic. Esta costumbre deriva, como hemos visto, de las características del proceso de impresión del color.
Una técnica clásica para obtener los matices del gris consiste en diluir la tinta china con agua y extenderla con un pincel, exactamente como se hace con las acuarelas. El efecto es igualmente el acuoso y desleído de las acuarelas. Puede ser, de todos modos, utilizado de manera más suave o más dura, aun cuando persiste una cierta suavidad en cada caso. Existen también, además de la tinta china negra, las tintas chinas coloreadas, con características muy similares a las de las acuarelas.

Lápices de colores y pasteles al óleo – rotuladores

Los lápices de colores son un instrumento delicado que permite, sin embargo, una mayor definición y una menor suavidad que las tintas chinas y las acuarelas. Los efectos un poco traslúcidos son frecuentes, y rara vez las imágenes coloreadas con esta técnica prescinden de las líneas negras de contorno. La imagen de la lámina II ha sido en buena parte realizada con esta
técnica.
Un comentario aparte merecen, en cambio, los pasteles al óleo. Lorenzo Mattotti los ha convertido últimamente en un instrumento de gran fuerza expresiva haciendo un uso intenso y emotivo del efecto de desgranamiento físico que los caracteriza. Los pasteles al óleo se mezclan entre sí con dificultad, más que mezclarse parecen «ensuciarse». De este modo se obtienen fondos vagamente planos que adquieren un espesor físico con las aureolas que los rodean. Mattotti los usa para jugar con sus pastosos efectos de luz, para referirse con la materialidad del trazo a la intensidad de las sensaciones relatadas.
Los rotuladores en color comparten con los lápices la forma y el modo de empleo. Pero el efecto es completamente distinto. La viñeta de Andrea Pazienza muestra bien la brillantez un tanto psicodélica de estos colores y el aplanamiento que comparten con los acrílicos. Un poco de acrílico está presente en esta imagen, en los matices del traje. Retoques y matices aquí y allá, por ejemplo en el rostro, han sido hechos con lápices.

Aerógrafo

El aerógrafo es un instrumento que permite efectos de un impresionante realismo. El color es pulverizado sobre el papel y la distancia desde la que se efectúa la operación determina su intensidad. Por medio de plantillas provisionales se consigue dibujar las líneas de contraste neto. No por casualidad se trata de un instrumento muy usado en la imagen publicitaria, a menudo incluso sólo para retocar las fotografías.
En el cómic es utilizado por pocos autores, entre otros, el norteamericano Richard Corben, que lo ha convertido en el instrumento para construir un universo de monstruos con una técnica que reproduce una inquietante verosimilitud. También en este caso, sin embargo, es frecuente el retoque con los lápices de colores.

Técnicas mixtas

La mezcla de técnicas, por último, es muy usual. Más raro es acaso que un autor haga uso de un solo instrumento. Cada instrumento es adecuado a determinados tipos de expresión, para la consecución de los matices y las relaciones de tono o de color que le son propios.
Como único ejemplo de técnica mixta mencionaremos una imagen clásica del maestro más creativo de la generación surgida en los años cincuenta, el argentino Alberto Breccia. La imagen que hemos elegido está recogida de Mort Cinder, del episodio Los ojos de plomo (dibujo superior del post).
En esta imagen hay ciertamente mucho pincel, en parte usado en seco (es decir, con poquísima tinta china, para conseguir unas estelas desiguales de blanco), pero se usan también almohadillas, albayalde, plumilla… Gracias al propio Breccia sabemos que en aquel período usaba hojas de afeitar, cola, collages, acrílicos: aunque quizá en esta imagen no se haya utilizado todo ello. Para cada serie que ha producido (y son ya muchísimas) Breccia ha empleado una técnica diferente, desde el pincel convencional hasta la invención de las mezclas más increíbles.

 

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