Ilustradora Madrid Dibujante Freelance | Estefanía Córdoba | Cómo pintar un paisaje otoñal con acrílicos
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Cómo pintar un paisaje otoñal con acrílicos

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Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 1.

Se dibujan a lápiz las formas de los árboles, del camino y de las nubes. Después se pintan los troncos oscuros mediante pincel seco —empleando un pincel de pelo duro— con una mezcla negruzca de azul ultramar y siena tostada. Las manchas azules del cielo están pintadas con azul ultramar, ocre amarillo y blanco. Para las áreas de sombra de las nubes, se añade un poco de siena tostada a la mezcla anterior. Después se aplica el color de los bordes iluminados de las nubes, difuminando sobre ellos una mezcla de blanco y ocre amarillo, fundiéndose así el azul con el gris. Los tonos de las nubes se aplicarán con más fluidez y más suavemente, si añade medio de lustre o mate a las mezclas. Extienda la mezcla de blanco y ocre amarillo hacia abajo, hasta el horizonte, lo que dará un color vivo y cálido a la parte inferior del cielo.

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 2.

Con pinceladas difuminadas de un pincel de pelo duro, se aplican los tonos brillantes del follaje otoñal, con cadmio rojo y ocre amarillo. Estas pinceladas ligeramente desiguales sugieren la textura del follaje. La parte del paisaje que linda con el horizonte, se pinta utilizando una mezcla de azul ultramar, naftol carmesí, siena tostada y blanco, con algo menos de blanco en el borde inferior. El pelo corto y duro del pincel da un borde desigual a esta forma. Observe que el color cálido del follaje empieza a mezclarse con los troncos oscuros, pero éste es aún lo suficientemente transparente como para tapar el color de los mismos. En fases posteriores, los troncos empezarán a desaparecer debajo del follaje.

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 3.

Con el pincel corto de pelo duro y con el mismo movimiento, como si restregase, se añade el follaje del abeto oscuro, aplicando azul ultramar y ocre amarillo. En el extremo izquierdo, se oscurece el tono del cielo con una mezcla fluida de azul ultramar, siena tostada y blanco, difuminándola hacia abajo para conseguir así un contorno borroso del lejano horizonte. En el centro del árbol se insertan unas manchas de la mezcla azul que se empleó para pintar el cielo en el Paso 1.0. De esta manera se sugieren unos espacios claros en el follaje, a través de los cuales sepuede ver el cielo. Se añade la masa oscura de árboles que se encuentra inmediatamente debajo del horizonte y algunos oscuros en el primer plano, aplicando una mezcla muy fluida de sombra tostada, azul ultramar, un poco de naftol carmesí y mucha agua.

 

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 4.

Ahora se pintan los tonos fríos de la yerba, difuminando mediante un pincel de pelo corto y duro una mezcla de azul ultramar, ocre amarillo, siena tostada y blanco, añadiendo menos blanco para las zonas de sombra y más en los lugares soleados. Para las áreas de tonos más cálidos, se substituye cadmio rojo por siena tostada. El camino se pinta de azul ultramar, siena tostada y blanco, empleando más azul para las sombras. Observe que el árbol de la derecha, en primer plano, empieza a desaparecer debajo de las distintas capas de pintura; sus contornos se retocarán en las fases finales.

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 5.

Se insertan, en el lado izquierdo, unos árboles de follaje más claro, utilizando una mezcla de cadmio rojo, cadmio amarillo, siena tostada y blanco, que es aplicada sobre la superficie de papel-cartón dando ligeros toques con la punta de un pincel suave de forma de almendra. Los tonos de sombra del árbol grande, así como del árbol mas pequeño a la izquierda, se aplican restregando con pinceladas cortas, con el mismo pincel y con una mezcla azul ultramar, siena tostada y cadmio rojo. Los tonos del follaje tapan gradualmente los contornos de los troncos. La misma mezcla, con más azul, se esparce sobre la franja oscura del horizonte.

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 6.

El follaje de los árboles de la izquierda se completa con manchas soleadas de cadmio rojo, cadmio amarillo y ocre amarillo, aplicadas con la punta de un pincel de forma de almendra. Parte del tronco grueso queda ya tapado por el follaje. Con la punta de un pincel redondo de pelo suave, y con una mezcla de azul ultramar y sombra tostada, se añaden los troncos de los árboles pequeños de la izquierda e igualmente algunas ramas al árbol grande. Los bordes claros de los troncos han sido ejecutados en blanco con una pizca de sombra tostada. Con la misma mezcla oscura, que se empleará igualmente para reconstruir el árbol de la derecha, se añaden tronco y ramas al abeto. Luego esparza la mezcla del follaje claro con toques ligeros de un pincel de forma de almendra sobre la parte derecha.

Pintar un paisaje otoñal con acrílicos. Paso 7.

Mediante un pincel redondo de pelo suave, se insinúan matas de yerba seca en el primer plano del cuadro. Todas estas pinceladas están ejecutadas con mezclas de azul ultramar, siena tostada, ocre amarillo y blanco, añadiendo más pardo a las pinceladas de tono cálido, más azul a las de tonos más fríos, y más blanco a los tonos más claros. Con la punta misma del pincel y la mezcla más clara se indican unas briznas individuales de yerba seca. Los troncos claros de los abedules a la izquierda se pintan con dos mezclas: en el lado soleado se emplea blanco con muy poca cantidad de sombra tostada; y en el lado umbroso se aplica sombra tostada, azul ultramar y blanco; para añadir las manchas más oscuras de la corteza, se usa también esta última mezcla, en una versión algo más oscura. Esta mezcla se elige igualmente para pintar los bordes oscuros de los árboles y ramas de la derecha. La parte sombría de yerba del centro del cuadro, que va siguiendo el camino y reaparece debajo del abeto, se pinta con azul ultramar, ocre amarillo, blanco y una pequeñísima cantidad de siena tostada. El cuadro da la impresión de estar cargado de finos detalles, pero en realidad está realizado con gran libertad. No se aprecian hojas individuales, están ejecutadas mediante toques imprecisos de la punta del pincel. Aunque la tierra parezca cubierta de yerba seca y otras plantas, con el pincel se ha indicado solamente algunas briznas individuales.

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